10 consejos para evitar el sobrecalentamiento de tu portátil

 

Los virus. Las caídas. El polvo. Los líquidos. Golpes, pérdidas, malware… a menudo nos advierten acerca de los muchos peligros que acechan a nuestro portátil. Al ser dispositivos que podemos llevar con nosotros, la lista de amenazas es superior a la de los PCs de sobremesa. Pero en muchas ocasiones olvidamos su principal enemigo: el calor.

Una temperatura excesiva puede causar graves problemas a cualquier ordenador. El desgaste de sus componentes aumenta, hace que se resienta su rendimiento y pueden llegar a provocar averías graves, difíciles y costosas de solucionar.

Pero en el caso de los portátiles

El problema se agrava en el caso de los portátiles. Al ser equipos compactos y de dimensiones reducidas, la temperatura tiende a subir mucho más que en los ordenadores de sobremesa. Tener menos espacio libre en su interior dificulta la circulación de aire, el principal sistema de disipación de calor de cualquier ordenador. Además, los componentes están situados mucho más cerca unos de otros, por lo que el calor que generan también les afecta más.

El verano no ayuda

Mantener la temperatura del portátil siempre es importante. Al hacerlo, alargamos su vida útil y mejoraremos su rendimiento. Hacerlo es especialmente importante en verano. Las elevadas temperaturas ambientales que sufrimos durante estas fechas no hacen sino empeorar las cosas, ya que enfriar el ordenador es mucho más complicado que durante el invierno.

Cómo controlar la temperatura del portátil

Por todo ello, es fundamental que te asegures de que tu portátil no se calienta demasiado. Conseguirlo es bastante sencillo si aplicas los consejos que te damos a continuación. Lo mejor es que los apliques de forma conjunta. Se trata, en la mayoría de los casos, de medidas sencillas que no suponen coste alguno o, si acaso, un pequeño gasto. Una inversión mínima comparada con el coste que supondría tener que comprar un ordenador nuevo.

 

  1. Verifica la temperatura. Aunque hay veces que solamente con tocar el ordenador sabes que está demasiado caliente, lo mejor es no llegar a esos extremos y tenerlo controlado de antes. Hay numerosas utilidades de software que sirven para ello.

 

 

 


2. Eleva tu portátil.
El simple hecho de apoyar el ordenador sobre un objeto que lo levante ligeramente de la mesa permitirá que circule el aire por debajo, reduciendo su temperatura. eso sí, ten cuidado de no tapar ninguna rejilla de ventilación.

 

 


3. Limpia tu ordenador.

El polvo y la suciedad se puede acumular sobre ventiladores, componentes y conductos de aire, dificultando la correcta disipación de calor. Aunque no te atrevas a abrir el equipo, generalmente basta con que te asegures de que nada impide la entrada y salida de aire por las rejillas de ventilación.

 

 



4. Usa una base de refrigeración.
Se trata de superficies sobre las que apoyar el portátil y que, al tiempo que lo elevan, ayudan a disipar el calor con ventiladores adicionales Puedes encontrar modelos muy asequibles, incluso especializados en gaming.

 

 


5. Nada de overclocking.
Si estás forzando la velocidad de trabajo del procesador o de la tarjeta gráfica, esto repercute directamente en su temperatura. Deja de hacerlo si tienes problemas de calor.

 

 

 


6. Fíjate en dónde lo pones. Trabajar con el ordenador al sol, sobre las rodillas o cerca de una fuente de calor no es la mejor idea para mantener su temperatura controlada.

 

 

 


7. Baja el brillo de la pantalla.
Es uno de los componentes que más energía gasta del ordenador, lo que hace que se consuma más batería y también que se caliente más.

 

 

 


8. Ayuda a la ventilación.
Puedes forzar la circulación de aire en el interior del portátil con ayuda de un ventilador externo sujeto a la rejilla de ventilación. esto mejorará notablemente la extracción de aire caliente.

 

 

 


9. Sustituye el disco duro por un SSD.
Al usar almacenamiento flash te quitas de encima muchos problemas: no cuentan con piezas mecánicas que se vean afectadas por el movimiento, son silenciosos, muy rápidos y, lo que más nos importa en este momento, apenas generan calor. Si no quieres perder la capacidad del disco original, puedes conservarlo y sustituir la unidad óptica por un caddy en el que instalar el disco SSD.

 


10. Atento a las señales.
Más allá de los síntomas físicos, hay varias señales que te alertan de que el equipo puede estar sobrecalentándose. Bajada de rendimiento, bloqueos, reinicios inesperados.

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